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HERMANDAD DE NUESTRA SRA. DEL ROSARIO

Y SANTO CRISTO DE LA PAZ

(HUMEROS)

 

 

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REGLAS DE LA HERMANDAD

 

TITULO II. LOS MIEMBROS DE LA HERMANDAD.

1.-   CAPITULO I. DE LA ADMISIÓN E INGRESO.

2.-   CAPITULO II. DE LA RECEPCIÓN DE LOS HERMANOS.

3.-   CAPITULO III. DERECHOS Y OBLIGACIONES DE LOS HERMANO/AS.

4.-   CAPITULO IV. BAJA Y SANCIONES DE LOS COFRADES.

 

Ir al inicio de esta página1.- DE LA ADMISIÓN E INGRESO.

 

REGLA 8.- Para ser miembro de esta Hermandad es necesario, además de profesar la religión católica apostólica, cumpliendo sus preceptos, no estar afiliado ni prestar colaboración alguna a cualquier clase de ideologías o entidades que se hallen en desacuerdo con la doctrina del Magisterio de la misma y vivir un cristianismo comprometido y solidario con los demás hombres, no ejerciendo ninguna clase de actividad que sea contraria al espíritu evangélico.

REGLA 9.- Quien desee pertenecer a esta Hermandad, reuniendo las condiciones exigidas en la Regla anterior y una vez conocidos los estatutos, lo solicitará por escrito en impreso facilitado por la Secretaría, debiendo ser presentado por un hermano/a recibido/a ya reglamentariamente, con un año de antigüedad al menos, que avale con su firma dicha solicitud. Entregada ésta a la Secretaría, y una vez informada favorablemente por el Fiscal, será sometida a la aprobación de la junta de gobierno. Una vez aprobada, la Secretaría lo comunicará al interesado/a para su recepción reglamentaria, sin la cual no podrá inscribirse formalmente como miembro efectivo de la Hermandad.

REGLA 10.- Los niños podrán ser también miembros de esta Hermandad. Para la admisión de aquellos en edad superior a los 14 años, se seguirá el procedimiento descrito en la Regla 9. Los menores de esta edad podrán también ser admitidos desde el día de su bautismo si lo solicitan en su nombre los padres, padrinos o tutores. Llegados a la edad de 14 años, prestarán el Juramento de Reglas, es decir, serán recibidos reglamentariamente, para lo cual serán convocados en su momento por la Secretaría y, a ser posible, en una celebración comunitaria.

 

Ir al inicio de esta página2.- DE LA RECEPCIÓN DE LOS HERMANOS.

 

REGLA 11.- La recepción reglamentaria del hermano/a la hará el Director Espiritual, el Hermano Mayor o el Secretario, siendo en todo caso indispensable la presencia de este último cargo, que ha de ser quien de fe del acto que se celebra, acompañado de dos testigos.

Puesto el cofrade de rodillas ante los Sagrados Titulares de la Hermandad, con la mano derecha sobre los Evangelios, que estarán colocados junto al Libro de Reglas, contestará a las preguntas consignadas en la fórmula de Juramento.

Una vez recibido reglamentariamente el cofrade, la Secretaría lo inscribirá oficialmente en el libro correspondiente, contando desde ese momento su antigüedad en la Hermandad.

 

Ir al inicio de esta página3.- DERECHOS Y OBLIGACIONES DE LOS HERMANOS.

 

REGLA 12.- Todos los hermanos y hermanas gozarán de los mismos derechos y obligaciones, suprimiéndose cualquier discriminación por causa de sexo, condición social y económica o cualquier otra contraria al espíritu evangélico y legislación canónica.

REGLA 13.- Todo cofrade, por el hecho de serlo, debe sentirse obligado no sólo al estricto cumplimiento de unas Reglas y a la asistencia a unos actos de culto, sino fundamentalmente a dar una auténtica dimensión cristiana a su vida en el entorno que le rodea, es decir, deberá sentirse verdaderamente un apóstol.

REGLA 14.- Tienen derecho y obligación de asistir con voz y voto a los Cabildos generales, tanto ordinarios como extraordinarios, los hermanos y hermanas mayores de dieciocho años y con uno como mínimo de antigüedad como mínimo en la Hermandad y hayan sido recibidos reglamentariamente.

Cualquier hermano o hermana podrá pertenecer a la Junta de Gobierno, conforme a lo establecido en las Reglas 23 y 41.

Los hermanos y hermanas tienen el derecho de solicitar la celebración de un Cabildo General Extraordinario, según se indica en la Regla 47, apartado C.

Independientemente de la labor social llevada a cabo por los cofrades, según propugna la Regla 7, al fallecimiento de uno de ellos, la Hermandad celebrará en sufragio de su alma una misa rezada en el altar de sus Titulares en nuestra capilla.

Todos los cofrades satisfarán anualmente una cuota de carácter ordinario, fijada por la Junta de Gobierno para atender al cumplimiento de los fines de la Hermandad, así como las que a título extraordinario aprobare un Cabildo General.

Ir al inicio de esta página4.- BAJA Y SANCIONES DE LOS COFRADES.

 

REGLA 15.- Independientemente de los casos de fallecimiento. Los cofrades causarán baja en esta Hermandad por renuncia o expulsión.

1.- Se entenderá que renuncia a seguir perteneciendo a la Hermandad:

a) El cofrade que lo haga saber de manera expresa, por escrito, a la Hermandad.

b) Quien, sin causa justificada, ni alegar excusas o pedir prórroga o aplazamiento a la Junta de Gobierno y más concretamente al Mayordomo, deje de satisfacer las cuotas correspondientes a un año, debiendo proceder, siempre, el oportuno requerimiento.

En ambos casos, perderá la condición de miembro efectivo de la Hermandad y los derechos inherentes a la misma.

2.- Todas aquellas circunstancias y cualidades necesarias para ser inscrito en la Hermandad, tanto de orden moral como normativas, determinan, al faltar, la pérdida de los derechos adquiridos.

a) Será causa suficiente para decretar la expulsión de un cofrade el que este se afilie a sectas o sociedades que se hallen en desacuerdo con el Magisterio de la Iglesia o que les preste su colaboración.

b) El cofrade que no lleve buena vida moral o religiosa o deje de gozar justificadamente de buen concepto y estimación pública en orden a la honradez, probidad y espíritu católico, podrá ser separado del seno de la Hermandad si, amonestado por el Director Espiritual, no se enmienda.

c) Quien obstaculice por algún medio la buena marcha y gobierno de la Hermandad, o deje incumplido de modo obstinado o desobedezca acuerdos importantes de la misma, de modo que llegue a debilitar sus propósitos o fines o haga disminuir la buena estimación pública de que goza la Hermandad, sea cual fuere su clase, condición o cargo, podrá ser privado del carácter de cofrade.

Jamás podrá decretarse la expulsión de un cofrade sin que previamente se haya incoado por el Fiscal, a propuesta de la Junta de Gobierno, un expediente de separación en el que necesariamente será oído el interesado para su descargo. Terminado el expediente, éste se cerrará con una propuesta de resolución que se llevará al Cabildo de Oficiales para que, por votación secreta, decida.

No conforme el cofrade expedientado con la resolución tomada por la Junta de Gobierno, podrá interesar de ésta la convocatoria de un Cabildo General Extraordinario que decida al respecto.

En el caso de que la sanción aplicable sea la separación definitiva del expedientado, ésta no podrá llevarse a efecto mientras no sea aprobada por el Ordinario de la Archidiócesis, a no ser que por el interesado se acate la sanción, renunciando al veredicto de la Superioridad.

Caso de que la separación definitiva no fuera aprobada por la Autoridad Eclesiástica, se acatará respetuosamente la resolución que en tal sentido aquella adoptare.

d) No obstante, si el cofrade pidiere perdón de sus faltas y prometiera rectificar su conducta, deberá ser perdonado sea la que fuera su culpa, teniendo en cuenta que el precepto del amor va más lejos y es más eficaz que todas las leyes humanas.

e) En todos los casos, debe guardarse secreto en cuanto a las faltas cometidas por los cofrades expedientados, aunque por interés de la Hermandad y para posible comprobación del interesado, quedará constancia por escrito en el archivo de la Hermandad.

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