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HERMANDAD DE NUESTRA SRA. DEL ROSARIO

Y SANTO CRISTO DE LA PAZ

(HUMEROS)

 

 

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REGLAS DE LA HERMANDAD

 

TITULO I. DE LA HERMANDAD Y SUS FINES.

1.-   CAPITULO I. DE LA HERMANDAD.

2.-   CAPITULO II. DE LOS FINES DE LA HERMANDAD.

 

Ir al inicio de esta página1.- CAPÍTULO I. DE LA HERMANDAD.

 

A) Antecedentes históricos

Tiene esta Hermandad su origen en una congregación del Santo Rosario instituida por vecinos del humilde arrabal de los Humeros a fines del siglo XVII, como consecuencia del gran clima devocional y mariano suscitado por las misiones -populares predicadas por diversos religiosos, destacando sobremanera las de fray Pedro de Santa María de Ulloa, de la Orden de Predicadores en torno al Santo Rosario.

Esta congregación se reunía en torno a una imagen de la Virgen del Rosario que se veneraba en un hueco de los muros del vecino convento mercedario de San Laureano, es posible que esta imagen fuese un lienzo cosido en el Sacado de la Procesión del Rosario que realizaban los vecinos a diario por las calles.

Una vez constituida formalmente como Hermandad en fecha todavía sin determinar documentalmente, gracias a las gestiones de su mayordomo Miguel Liñán, en 1747 se obtiene del Ayuntamiento licencia para construir una capilla en la bajada del alto de San Laureano. cuyas obras fueron costeadas con gran sacrificio por los propios vecinos y devotos. En 1761 se inaugura y bendice solemnemente el templo. Jerónimo Roldán Serrallonga, nieto del gran imaginero, remodela la talla preexistente de la Virgen del Rosario y ejecuta la imagen del Cristo de la Paz con la finalidad de ser procesionado en los Vía Crucis que la Hermandad organizaba por las calles en Cuaresma, lo que indica un fuerte carácter penitencial de la corporación juntamente con su instituto principal de Gloria. En la misma época se construye el hermoso y original retablo mayor de estilo barroco tardío.

En esta primera época el instituto de la Hermandad se basaba en la procesión alaria del Sto. Rosario por las calles, el culto interno a la Virgen, los actos cuaresmales en torno al Cristo de la Paz y la asistencia a los hermanos difuntos, pues era corporación también de enterramiento.

La Hermandad sufre un largo periodo de decadencia en la primera mitad del siglo XIX. Desde 1825 hasta 1835 la capilla fue el oratorio de un convento de Carmelitas de Santa Teresa allí erigido.

Hacia 1860 se reanuda la vida de hermandad con nuevos empujes y cambios en su instituto. Los cultos anuales a la Virgen consistían en una Solemne Novena que con una Procesión por el barrio de la imagen titular. Desaparece el Rosario público y el instituto se centra en la imagen, que se adapta al nuevo culto externo. En 1868 el consejo de Castilla aprueba las segundas Reglas de la Hermandad, posteriormente ratificadas por la Autoridad Eclesiástica.

Después de una nueva reforma de las Reglas en 1923, la Hermandad inicia una época de gran esplendor gracias a la labor de Enrique Gómez Millán, quien lleva a la corporación a sus máximas cotas de actividad. Se recupera la tradición rosariana con la salida de procesiones de aurora en el mes de octubre y la creación de un coro de campanilleros. Igualmente se realizan importantes obras de consolidación de la fábrica de la capilla, continuando unas anteriores que salvaron precariamente al edificio de su ruina.

Tras unos años difíciles en las décadas de los sesenta y setenta en que un nuevo problema en la fábrica del templo amenazaba ruina y fue preciso el traslado de las imágenes a la parroquia de San Vicente, en 1975 se restableció la vida ordinaria en la capilla.

En la actualidad, la Hermandad, compuesta en su gran mayoría por jóvenes, busca un auténtico compromiso de comunidad cristiana que de verdad pueda ser portavoz ante su barrio de fe en Cristo, lo cual esperamos conseguir con la ayuda de Nuestros Titulares a Quienes encomendamos esta Hermandad para que la guíen siempre para mayor gloria de Dios.

B) Titulo

REGLA 1.- Esta Hermandad se denomina, según nos consta históricamente, HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO Y SANTO CRISTO DE LA PAZ

C) Escudo

REGLA 2.- El escudo consiste en una voluta enmarcada por dos ramas de laurel, encontrándose en su interior - de color blanco - una María en color azul-celeste con el emblema J.H.S. en dorado y dicha María engarzada por un rosario. Este conjunto se encuentra tocado de corona imperial.

D) Insignias y Distintivos

REGLA 3.- Serán insignias y distintivos de la Hermandad:

a) El estandarte: Representará a la Hermandad en todos los actos a que concurra como tal. Consistirá en una bandera de color blanco, recogida alrededor de su asta, ostentando sobre la misma, bordado en sus colores, el escudo de la Hermandad descrito en la Regla anterior.

b) La medalla: Este distintivo deberán ostentarlo los hermanos y hermanas en todos los actos corporativos a los que asistan. En ella estará representado el escudo de la Hermandad. Dicha medalla penderá de un cordón de colores blanco y negro entrelazados.

E) Sede

REGLA 4.- Esta Hermandad se encuentra establecida canónicamente en su capilla propia del barrio de los Humeros, ubicada en la calle Torneo de esta ciudad de Sevilla.

 

Ir al inicio de esta páginaCAPÍTULO II. DE LOS FINES DE LA HERMANDAD.

REGLA 5.- Esta Hermandad tiene como finalidad esencial rendir culto público a Dios, Nuestro Señor, y a la Santísima Virgen, representados en nuestras Sagradas Imágenes, como medio eficaz de alcanzar la santificación de sus miembros y testimonio de fe y evangelización de cuantos nos rodean. Especial dedicación de esta Hermandad será el fomento entre los cofrades de las prácticas de oración mental y vocal concretadas en el Rosario, oración profundamente arraigada en la corporación desde sus orígenes.

Pero este culto público a Dios sería estéril si no estuviese acompañado de un profundo conocimiento de Cristo, Nuestro Señor, pues no se puede amar lo que no se conoce. De ahí que descubrir y conocer lo que Cristo es en sí mismo y con relación a nosotros ha de ser una tarea fundamental de los miembros de esta Hermandad.

REGLA 6.- Como comunidad eclesial, la Hermandad ha de procurar constantemente,- la formación espiritual de sus miembros, promoviendo en ellos todo tipo de actividades que tiendan a la plena realización de la persona humana.

En este sentido e independientemente de los actos específicos de culto, deberá ser frecuente la exposición de la Palabra de Dios mediante retiros, convivencias, charlas formativas...y otros, según las indicaciones del Director Espiritual. En resumen, se fomentará el amor, la comprensión y la auténtica vida evangélica dentro del marco de la existencia cotidiana de cada uno de los cofrades.

REGLA 7.- Ello nos impulsa a dar como cristianos una dimensión social a nuestros actos en ayuda de los demás, preferentemente hacia aquellos cofrades necesitados, con visitas frecuentes y facilitándoles no sólo ayuda espiritual, sino también material en la medida de las posibilidades de la hermandad. Se les atenderá de manera especial en la hora de la muerte, procurando en la medida de lo posible la preparación de sus almas para el feliz tránsito y ofreciendo a la familia la máxima colaboración. En todo caso, la Hermandad estará Presente en las exequias.

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